En la tierra de los sueños

En la tierra de los sueños. 
Donde todo ES.
Donde pidas lo que pidas, 
se te puede conceder. 
Ayer estuve en ella.
Aun me envuelve la emoción. 
Solo quería una respuesta, 
por algo no pedido,
pero que llevaba muy adentro, 
y a mí se me concedió.

Yo no pedí este sueño, 
que no sé si es realidad.
Pero lo vivo y lo agradezco,
a ti te lo conté un día,
que puedo pedir más. 

En la tierra de los sueños, 
donde un día allí te vi,
los dos buscábamos algo,
y con algo nos fuimos de allí. 

Cuando al fin llegó mi turno, 
Alguien se me acercó. 
Me miró con una sonrisa.
Y esto me indicó:
Tu anhelo era sincero.
Y te hemos querido dar
unas pocas herramientas,... 
para que puedas volar.
Una pluma.
Una hoja.
Lo demás depende de ti.
Ahora tienes tu sueño,...
escribir y compartir. 

Escribo. 
Lo entrego. 
…y puedo volar. 

Y escrito lo dejarás

La voz me despertó. 
Sin amanece en mis ojos, 
desorientado y solo, 
conseguido su objetivo, 
la voz cesó. 

Tú aún durmiendo. 
No te quise despertar.
Pues la luna aún presente, 
me indicaba con ternura,
"no ha acabado mi alumbrar".

Decidido a dormitar, 
sin haber vuelto a la cama
la voz reapareció: 
"Aquello que firmaste. 
Ha llegado el momento,
para lo que se te preparó" 

Me asusté. 
No puede ser. 
Quién me hablaba. 
No había nadie. 
¿Qué podía hacer? 

Flashes que en mi mente. 
No paraban de acechar. 
Recuerdos de mi infancia, 
de muy niño,
del antes del recordar. 

"En tu alma queda grabado,
lo que fuiste y lo que serás. 
La esencia del todo.
La esencia de la realidad. 
Lo contarás, tú tranquilo, 
se te avisará. 
Se te irá preparando. 
Y escrito lo dejarás."

Noté un escalofrío,
que aún hoy,
es difícil de olvidar. 
Una caricia en mi cara,
con amanece por la ventana,
me hizo despertar. 
Buenos días amor mío.
Es de día, ¿qué tal? 

Disfrazada de alegría

Apareció doña alegría, 
extraña sensación.
No era el momento, 
aun así le di un chance, 
que podía perder yo. 

Que se meta en un recuerdo.
Que tan ingrato es para mí.
Y que me diga que alegría. 
He venido a ayudarte.
He venido a verte a ti. 

Aun así dije bueno,
alegre estaré,
si lo dice alegría, 
aunque me parezca lo contrario, 
equivocado estaré. 

Se equivocó. 
Un error que me alertaba. 
Esto no puede ser. 
Algo que me rasga el alma.
Algo que me duele tanto.
¿Alegre me puede poner? 

Toqué su rostro. 
Le arranqué con sutileza, 
la careta que llevaba.
Era lo que pensaba
Había venido tristeza.

Yo no soy tristeza.
Me rogaba,
llorando de alegría.
Lo se, pues comprendía, 
que quien tenía delante, 
siempre fue… 
a melancolía. 

No nos faltaba nada

La soga no apretaba. 
Nuestro amor era tan grande,
implicaba nuestra ilusión, 
que por más que apretaba, 
el nudo deslizaba. 

La soga no apretaba. 
Avisó a don asfixia.
Al que conocía yo.
En cuanto vió de qué iba,
y que poco sacaría,
a un lado se echó. 

Soga no es tu culpa. 
Hiciste tu labor. 
Pero te topaste con uno.
Quiero que lo difundas.
Cuando creías ver dos.

Y tú te preguntabas,
por qué no apretabas. 
Aun faltándonos todo… 
No nos faltaba nada. 

Donde las hojas no se caen

Aunque por senderos muy distintos, 
fue por casualidad.
Algo no esperado. 
Después de un largo camino.
De ciudades, sitios,.. 
Donde no se podían quedar.
Será cosa del destino.

Encontraron un lugar
donde hacer una parada.
Donde ver aquí qué pasa,
y hacer un descansar. 

Ella le contó a él:
"Me han hablado bien de aquí.
Niños que no hablan,
pero saben recitar.
Que te muestran la vida,
te cantan la verdad. 
Donde nacen versos con frecuencia. 
Las hojas no se caen.
¿Y nos veremos todos los días?
Y no se pierde la inocencia."

Ella le contó a él:
"Creo que me quedo aquí. 
Donde ser amable es cotidiano. 
Donde muchos corazones 
se fusionan en un ser.
Donde ves la esencia del ser humano. 
Donde nadie se suele esconder."

Él le contó a ella:
"Me has hablado bien de ti."