Me miraste

Me miraste 
y entonces lo vi. 
Aún habiéndome jurado 
que no existía. 
El cielo.
Aun habiéndome resignado 
que nunca lo vería. 
Cuantas veces regreso 
a ese momento, 
con el fin de constatar, 
no de su existencia, 
no es relevante en mi derivar. 

Es relevante que no fue un sueño. 
Que al menos en ese instante, 
lo que duró esa ilusión
estuve vivo, 
y aún lo estoy
vive Dios, 
mientras dure lo que escribo, 
mientras dure esta emoción. 

Pues el resto, 
estoy en un tránsito en mi existencia, 
donde tengo constancia del averno. 

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Porque te quiero y punto

Dibujaré nuestra emoción, 
para lo que usaré un tintero. 
Echaré un mucho de amor,
hablaré con el eterno.
Y la pluma, 
esa a la que tanto quiero,
esa que habla por mí,
hará el resto. 

Dibujaré nuestra emoción. 
La inundaré de te quieros.
Los que nos dijimos mi amor,
y aquellos que llevo dentro. 

Porque donde importa amanece, 
y no lo hace cada día,
es un estado de consciencia, 
que en nosotros permanece. 

Porque te quiero y punto. 
Lo demás es un adorno. 
un relleno en el poema,
que echando el corazón atrás,
un día empezamos juntos.

Me abracé

En esos instantes, 
que no vienes, 
ni vas, 
ni te sientas a descansar,
ni le das la patada a la piedra,
conversé conmigo mismo.

Y me dí la razón.
Quién era yo para contradecirme.

Y en un momento de debilidad,
como cuando te están sirviendo el café
y las cartas se están repartiendo,
me abracé.

Y me sorprendí llorando.
En un momento en el que,
solo esta hoja puede dar fe
de ese instante en el que tanto me amé,
y cuyo abrazo aun siento.

Y en un lucero
en el que la debilidad se había distraído,
en el que andar con miramientos
es solo un pretexto,
pedí otro café,
y lancé un órdago a grande sin mirar las cartas.

Y mientras saboreo el café,
no sé cuantos llevo ya,
ahora cada vez que lanzo un órdago
se lo piensan dos veces,
aun siento el calor de mi abrazo.




Contigo

Contigo,
las semanas
no son un día tras otro.
Cada día, 
siempre un víspera de feriado
o quizás mañana es domingo.

Contigo,
el tiempo no es un invento
para que no se junten los instantes.
Contigo,
es un momento.
Aquel que una mirada 
diseñó una forma de amarte.

Contigo,
es ver las cosas 
desde una perspectiva que no
me habían contado.

Contigo,
he diseñado estrofas,
he escrito versos
a partir de diálogos con los pájaros.
Me han enseñado su lengua,
y no he necesitado ir a clase para entenderles.
Me sorprendí un día escuchando.
Y he hablado con un gato,
y para mí, como para él,
contigo,
cada día es viernes,
víspera de sábado.  

Me adentré en un verso

En marañas de palabras
soy enemigo de entrar. 
Las prefiero ordenadas,
no siempre las entrega el alma,
como yo las hago plasmar. 

En aras del destino, 
y en un durante de esta ilusión, 
mientras escribo un poema,
me pregunto
y me respondo,
como conocer mi esencia.

Tú la mía la conoces.
Yo la tuya no.
Por eso me adentré en un verso.
Para saber del tú y yo.
De aquello que yo te cuento,
fotografiar asi tu reflejo,
y se revele en mi corazón.